PERSPECTIVA GLOBAL
Heather Mallick
Incendios forestales, sequías e inundaciones. Versiones en gran escala de estos desastres se volverán comunes a medida que el calentamiento global aumente. Es sólo cuestión de cuán rápido el planeta va a recalentarse. Y los científicos están diciendo que no ocurrirá gradualmente, sino en incrementos súbitos. Entonces, ¿por qué ninguna nación está tomando medidas? Si bien el cambio climático no acabó con los humanos, la nuestra es una especie fracasada. Sólo estamos interesados en lo que nos va a matar ahora. Vuelvo a preguntar, ¿por qué ninguna nación está tomando medidas?
Se está volviendo claro que los humanos no tratan las causas subyacentes: solamente los síntomas. Por esto Europa intenta mantener alejados a los inmigrantes africanos cuando tendría más sentido mejorar las condiciones económicas. De ese modo, la gente no escaparía o moriría en camino. El Presidente francés Jacques Chirac trató de señalar ese punto, pero es considerado un hombre anticuado. A los gobiernos no se los puede persuadir de que hagan lo sano, así que la naturaleza lo hará por ellos. Si la mengua de petróleo pone fin a la inundación de mercancía barata de China a los países occidentales, entonces bienvenida la escasez. Va a ser doloroso a corto plazo, pero una merma en la producción de plástico y menos vuelos de aviones con mercancías perecederas, sería mejor a largo plazo. Lo que más nos daña como especie y el dolor ni siquiera estará distribuido de manera igualitaria en el planeta es lo que más nos ayudará.
De todas maneras, ésta es la acusación más extraordinaria contra la humanidad, a nivel intelectual (y moral). En la época actual, la primavera arriba en Europa con una anticipación de entre seis a ocho días en relación con lo normal. La pequeña isla de Gran Bretaña ve cada año peores inundaciones. Aun así sus habitantes rechazan encarecer los precios de los boletos de avión. Y el viaje es una de las fuentes de más crecimiento de gases invernadero. Pequeñas, baratas aerolíneas permiten a los londinenses prósperos viajes a Venecia por el fin de semana. Londres un día estará inundada, del mismo modo que Venecia estará por completo bajo el agua. Todos esos vuelos serán algún día cercano un recuerdo amargo. Realmente parece que son los países desarrollados los que menos atención prestan, aun cuando sean los mejor ubicados para atacar las causas.
Para los estándares occidentales, los esfuerzos de China para devolver la hierba a los campos (y evitar que zonas de ese país se conviertan en un desierto) son impensables. “Le Monde Diplomatique” informa que en 2005 China impuso una ley requiriendo que 10% de la generación de electricidad provenga de fuentes renovables para 2020. Es más que la absoluta nada que está haciendo EEUU. Aun así las emisiones invernadero en China se están incrementando en una tasa más alta. Entre 2002 y 2003 crecieron 16%. Beijing ha señalado que EEUU debe reducir sus emisiones, puesto que China tiene que aumentar el nivel de vida de gente mucho más pobre. Pero la Casa Blanca no se muestra propensa a escuchar. No está en la naturaleza que un niño le dé a otro sus juguetes. Esta particular falla, sin embargo, significa que ambos niños no tendrán absolutamente ningún juguete dentro de muy poco.
América Latina y el Caribe verán tormentas peores, escasez de agua e inundaciones más grandes por la deforestación. Puede haber guerras sobre el agua, las cuales en realidad pueden ser más sanas que las guerras sobre soberanía nacional. Por obra de la desesperación, los científicos han buscado una serie de remedios muy peculiares para el cambio climático. Paul Crutzen, Premio Nobel 1995 por su trabajo sobre la capa de ozono, ha sugerido disparar proyectiles cargados de azufre a las capas superiores de la atmósfera. Esto desviará la luz del sol y desacelerará el calentamiento global. Incluso si tiene éxito, este método duraría dos años o algo así, simplemente una breve parada en el camino hacia la inevitable destrucción de la Tierra. Y, como informa “The Independent”, costaría hasta 50 dólares por cabeza en Occidente.¿Qué pasaría si resultara que este dinero estuviera pagando por una capa de azufre que protege a las cabezas no occidentales? Imagine el lector las disputas en el Congreso de EEUU. Uno sólo puede esperar por su propia muerte antes de que todo esto comience. Este será mi caso. No será el de nuestros hijos.
Aunque por una sola vez ¿analizaremos la causa subyacentes nuestra razón para existir, esto es, nuestros hijos? ¿O los dejaremos librados a su destino? Ellos podrían ahogarse o morir retorciéndose bajo el candente sol.




No hay comentarios:
Publicar un comentario